Me pregunto cómo podemos estar tan tranquilos. Seguir subiendo fotos a Facebook con esas sonrisas prefabricadas, seguir compartiendo publicaciones estúpidas, mientras al otro lado del mundo hay muerte, hambre, tristeza, desesperación: hay guerra. Mientras que hay niños que no saben sonreír, y adultos que ya lo olvidaron. Mientras que las ciudades que antes fueron bellas ahora están destruidas. Mientras las armas llevan la voz cantante. Mientras bombardean pueblos y todo se cae a pedazos. Mientras los países grandes se pelean entre ellos y utilizan países inocentes para mover sus intereses. Mientras que la muerte visita a grandes y pequeños. Mientras la gente busca entre los escombros la libertad que les han robado. Mientras que la esperanza desaparece de los corazones. Y con razón.
Porque a nadie parece importarle. Lo vemos todo de lejos, escuchamos el número de muertes y lo vemos como una cifra más. Y la vida sigue para nosotros después de ver la noticia por la tele, pero para muchos su vida ha terminado. Sin ningún motivo. Por culpa de todos nosotros y de nuestra fría indiferencia. Porque existe una sed de violencia sin razón. Porque no hay pelea si el otro no quiere. Porque no habría guerra si todos quisiéramos la paz.
domingo, 16 de abril de 2017
Mientras que...
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Hay indiferencia porque sencillamente nos hemos olvidado que somos hermanos y que debo tener a dios en mi vida para poderlo dar a los demás. Gracias Angélica por hacerme relexionar...
ResponderBorrarGracias a ti por tu comentario!
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