Ojos cafés. Esa mirada. Aún la sentía, pero igualmente seguía sin entenderla. Un chico tan raro. Una chica tan rara. Contacto visual de verdad. Tan intenso que ella no sabría decir quién de los dos apartó la mirada primero y en qué momento. Y qué rayos había querido decir, o cuánto duró. Se le perdía el tiempo, ya no sabía ubicar el momento de manera cronológica.
Le gustaba, pero a la vez no. De todas maneras el chico ya tenía a alguien más. Eso le habían contando. Por fortuna aún no había tenido que verlos juntos.
Igualmente su cerebro y su corazón ya habían conversado. Sí, eran muy civilizados esos dos.
Ya ella estaba 70% segura de haberse olvidado de él. De todos modos unos cuantos cruces de miradas no significaban nada. Hacía dos semanas tal vez sí le hubieran quitado el sueño. Pero ya no. Poseía una gran capacidad de olvidar rápido, una mala memoria, o una buena memoria selectiva quizás.